Buenas tardes.
Hoy no va a ser bonito nada de lo que escriba, adelanto.
Llevo demasiados altibajos últimamente; subo y bajo constantemente y mi estado de ánimo es escaso.
¿Qué tipo de castigo se me está imponiendo? Este dolor es tan visceral... ¡cómo quema por dentro!
Me conviene tanto olvidarme definitivamente de él, y dejar de sufrir estos terroríficos ataques de ansiedad y de amargura. No obstante, no solo me gusta, no.
Hacía mucho tiempo que no le veía. Mucho. Ayer y antes de ayer ha estado con nosotros y ha sido un fuerte mazazo para mí tenerlo delante de nuevo, volver a soñar todas las cosas que antes soñaba. Creo que no será fácil olvidar todas esas quimeras que he creado. Es más, no me merezco tener que olvidar, no quiero. Ni siquiera tengo interés en que cambie nada... si no fuera por el daño y el dolor que estoy pasando...
Con él sonrío, constantemente. Sin él, la agonía y la desesperación me inundan. Un remolino constante donde esas dos sensaciones se mezclan y se alternan. Mi cabeza y mi corazón, piensan tan distinto acerca de esto:
La primera siempre ha sabido que esto no tiene final feliz, renunciar es más sencillo, menos doloroso. En cambio, mi corazón mantiene una pequeña lumbre encendida, pues confía ciegamente en que no debería rendirme. ¿Qué debo hacer? No entiendo nada de mis propios sentimientos, ni los suyos.
Lo único que sé es que estoy agotando mi paciencia, y siento que voy a terminar besándole aunque me arriesgue a perderle, porque es muy duro ver cómo apoya su cabeza en una mesa y callado se queda observando lo que ocurre a su alrededor con esa mirada impecable.
Algunos opinan que no me rinda, otros que siempre quedará nuestra amistad, que es lo más bonito. Y es tan complicado para mí verle como un amigo... y tantas veces ya he intentado verle de otro modo diferente, verle como a un amigo. Imposible. Es así. Cada vez que intento apreciarle de un modo paralelo, de mirarle diferente, acabo enamorándome de nuevo y llorando como un crío caprichoso por no poder hacer tantas cosas... ahora mismo quema tanto, mientras escribo esto, me arde el pecho.
No voy a aprender que las decisiones que me han llevado hasta donde hoy me encuentro han sido siempre negativas... siempre he pensado demasiado con el corazón, y he sido impulsivo. De esa manera he perdido demasiado, por no pensar. ¿Debo hacerle caso a mi cabeza y olvidarle? Tanto esfuerzo para hacerme más y más daño...
No hay comentarios:
Publicar un comentario